miércoles, 12 de enero de 2011

El Familiar

Aguilares,Tucumán.


Ruinas,diversas ruinas.El ingenio Santa Ana llegó a ser uno de los más grandes de Latinoamérica y ahora es ruinas pobres, pero queda este parque,palmeras, pérgolas, orquídeas ,un lago: cuentan que su dueño,el francés Hileret, lo hizo hacer para su hija. Queda,dicen,también, perdida, aquella red de túneles que iban desde su mansión hasta el ingenio o hasta la famosa Casa de Piedra, el burdel lleno de compatriotas donde solía agasajar a sus amigos.Y queda, sobre todo,el Familiar.

(...)El ingenio no era fácil de controlar. 2000 peones con machetes debían obedecer a 30 o 40 capataces,sus armas y sus perros.Parece que fue entonces cuando Hileret inventó el Familiar.
Vista aérea del ingenio

Los peones comían juntos todos los días todas las semanas el locro que les daba la empresa.Les daban lo justo para tenerlos bajo control,poco menos que hambreados.La primera huelga azucarera no fue por mejores sueldos:fue para cobrar con mercaderías que les dieran la libertad de prepararse su propia comida.Cuesta hoy en día imaginar cómo debe ser trabajar hasta el desmayo y comer siempre lo mismo,día tras día,mes tras mes,año tras año.

El Familiar era el cobrador del Diablo.Hileret difundió, como rumor, la historia de que su éxito económico fue el resultado de un pacto con Satanás: a cambio de su protección,debía entregarle cada año por lo menos un peón.El Familiar-un gran perro que vivía en el sótano de la casa principal y salía en las noches de luna llena arrastrando cadenas-se lo comía.

Los peones estaban atados de por vida por sus deudas,entonces la única forma de dejar el ingenio era fugarse.Para eso se crea el mito:que el Familiar hace desaparecer-esa es la palabra que usaban-al peón mas rebelde.

(...)Una vez un viejo peón me dijo que todo el pueblo sabía de antemano quiénes eran los que iban a ser chupados por el Familiar. Los mismos capataces hacían correr la voz,y todos lo sabían menos él : todos lo miraban como el futuro muerto,el futuro desaparecido.(...)En los años 80 todavía encontré gente que había visto al Familiar,que lo describía con detalle: cómo era la cara,cómo arrastraba las cadenas.Y cuando vino la CONADEP ( comisión para la investigación de la desaparición de personas),en 1985,descubrió en el sótano del ingenio,donde supuestamente vivía el Familiar,una sala de torturas de la dictadura."

Trabajadores del ingenio a principios del S. XX

Martín Caparrós,"El Interior",diario de viaje.

11 comentarios:

  1. muy interesante. Ese Hileret era un HDP pero muy listo

    ResponderEliminar
  2. Ya lo creo;se vino de Francia con una mano atrás y otra adelante,algunos dicen que escapando de la policía,y se armó un imperio propio,con túneles y burdel propio incluídos.
    gracias por comentar!

    ResponderEliminar
  3. ridiculo todas la cosas que dicen de hileret me imagino a sarmiento, roca, juarez, celman, pellegrini,roosevelrt, clemenceau, roque s.a peña, etc,ertc, viendo a hileret dar de comer un hobrero al familiar, ridiculo

    ResponderEliminar
  4. Que yo sepa,ninguno de estos señores vio a Hileret hacer eso.La cosa es que él mismo inventó la leyenda aprovechando la superstición de sus trabajadores para mantenerlos bajo su control.

    ResponderEliminar
  5. la foto es de 1925,la historia del familiar es inventada por los secgtores politicos y epmresarios de tucumana para esconder los nombres de lo responsables del desastre social y economico que significo el cierre del ingenio santa ana, a los partidarios de la ridiculez del mito les pido me xpliquen como alguien malo le daba a los obreros casa de material, luz electrica agua potable, lche, leña, el mito no ocncueda con la realidad

    ResponderEliminar
  6. La historia de Clodomiro Hileret está unida indisolublemente al mito del Familiar en su versión más difundida del Perro Infernal. Han escrito con suficiencia sobre ello: las filósofas-antropólogas culturales María Eugenia Valentié Griselda Barale de la UNT. ¿Quién inventó ese fabuloso relato?: Nadie lo sabe con certeza. El sacrificio por año de un péon (para sostener la riqueza y el poder del ingenio) podría haber sido un pretexto para hacer desaparecer a peones rebeldes. Quizá se podría rastrear esa clase de historias fantásticas ancladas en el mundo precolombino andino. Pero dejemos las cosas como están. Y atribuyámosle toda la responsabilidad a Clodomiro Hileret, que fue un personaje singular de la historia azucarera tucumana primero en Lules y definitivamente en Santa Ana (Río Chico). Por ahí algunos memoriosos hayan visto al Familiar en esa noches muy oscuras y sería mejor para todos no encontrarnos con ese ser infernal que destila olor a azufre y arrastra un larga cadena mientras avanza por los lugares en que antes fue dueño y señor. Porque en los viejos ingenios derruidos y abandonados y entre los cañaverales verde-esmeralda puedes cruzarte con algún espanto. ¡Tengan cuidado!
    Lic. Pedro García Posse FAHCE-UNLP

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sabias palabras. Muchas gracias por tu visita!

      Eliminar
  7. Mi vieja vivia a dos cuadras de ese ingenio.. Y me contaba que cada año se le ofrecia un peon....
    Hasta qe un dia lo mandaron al sótano a un santiagueño que sabia que estaba el familiar y el llevó un cuchillo bendecido y le cortó la oreja al familiar y desde ahi se fue a la quiebra la empresa...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué buena anecdota... gracias por compartirla!

      Eliminar
  8. Estimada Fanny Riffel: ¡tu página sigue viva! La vida de Clodomiro Hileret es misteriosa, pero no desconocida. Vino de Francia, trabajó en buscando pozos de agua para el ferrocarril. Y quizás en uno de sus viajes, por Lules, se puede haber hallado con algún tesoro oculto de los jesuitas. ¿Cómo podría explicarse su fortuna, para instalar un ingenio? O era muy buen empresario sin dinero, como para convencer a su socio, para invertir en Lules? También existe muy generalizado acerca de como llegó el mito/leyenda del Familiar a Tucumán. Hoy gracias a las investigaciones de reconocidas antropólogas/os se sabe que son historias prehispánicas, posiblemente de raíz incaica o de los pueblos norteños y que se mantuvieron hasta la época de la industria azucarera. Es de destacar, que posiblemente, sabiendo la existencia de ese mito, desapareciera algún peón rebelde y justificara este hecho acusando a un monstruo diabólico como el Familiar. También los patrones favorecerían esa historia, como una forma de mantener en sus ranchos a los trabajadores en los horarios nocturnos mientras los guardia, recorrieran el pueblo dentro del ingenio. Por un trabajo dirigido por Rosenzvaig, se conoce que Hileret trajo de Europa unos temibles mastines que infundían miedo a los trabajadores. Como se aprecia, siempre habrá historias fantásticas alrededor de la industria azucarera. Hasta pronto.
    Pedro García Posse historiador UNLP 2016

    ResponderEliminar
  9. Estimada Fanny Riffel: ¡tu página sigue viva! La vida de Clodomiro Hileret es misteriosa, pero no desconocida. Vino de Francia, trabajó en buscando pozos de agua para el ferrocarril. Y quizás en uno de sus viajes, por Lules, se puede haber hallado con algún tesoro oculto de los jesuitas. ¿Cómo podría explicarse su fortuna, para instalar un ingenio? O era muy buen empresario sin dinero, como para convencer a su socio, para invertir en Lules? También existe muy generalizado acerca de como llegó el mito/leyenda del Familiar a Tucumán. Hoy gracias a las investigaciones de reconocidas antropólogas/os se sabe que son historias prehispánicas, posiblemente de raíz incaica o de los pueblos norteños y que se mantuvieron hasta la época de la industria azucarera. Es de destacar, que posiblemente, sabiendo la existencia de ese mito, desapareciera algún peón rebelde y justificara este hecho acusando a un monstruo diabólico como el Familiar. También los patrones favorecerían esa historia, como una forma de mantener en sus ranchos a los trabajadores en los horarios nocturnos mientras los guardia, recorrieran el pueblo dentro del ingenio. Por un trabajo dirigido por Rosenzvaig, se conoce que Hileret trajo de Europa unos temibles mastines que infundían miedo a los trabajadores. Como se aprecia, siempre habrá historias fantásticas alrededor de la industria azucarera. Hasta pronto.
    Pedro García Posse historiador UNLP 2016

    ResponderEliminar